Tanto si en el pasado sufriste a manos de un manipulador como si actualmente eres víctima de maltrato psicológico, voy a compartir contigo 6 tipos diferentes de manipuladores. Por ser más preciso, lo que detallo a continuación son patrones de conducta que los manipuladores usan. Por ilustrarlo, piensa en que estos pueden utilizar una amplia gama de camuflajes y alternar entre ellos para conseguir sus objetivos.

En este post me centraré en describir los 6 tipos más comunes de manipuladores para que puedas identificarlos y estar alerta cuando te intenten manipular.

El déspota

Cuando sientas que alguien te intimida siendo desagradable, agresivo o maleducado puede que estés siendo manipulado por el primer tipo: el manipulador déspota. Este tipo utiliza sobre todo los sentimientos de miedo y vergüenza para acobardarte. No va a respetar tus derechos ni necesidades por que, al igual que el resto de manipuladores, es tremendamente egoísta. Normalmente son expertos en ridiculizar y humillar a su víctima para que esta acceda a todos sus deseos. Esa es la primera etapa; el sometimiento. La segunda etapa tiene que ver en convertir a esa persona en una copia perfecta del manipulador. La víctima terminará por pensar y actuar como él. El déspota viola la libertad de los demás al privarlos de su individualidad y de su derecho a pensar como les dé la gana.  Es por tanto que este tipo usa a las personas como si fueran objetos y no seres humanos.

El simpático

 ¿Qué pensarías de una persona divertida, alegre y conversadora? Pues que la querrías tener invitada siempre a tus fiestas.

El manipulador simpático oculta la manipulación con ironía. Por aclarar términos, por ironía se entiende la forma de expresarse en la que se dice lo contrario de lo que se quiere dar a entender. El manipulador simpático usará su tono de voz o el lenguaje corporal para ridiculizar o humillar a su víctima. Ejemplo: “No sabía que Halloween se hubiera adelantado este año… ¿dónde has comprado esa careta que llevas puesta? Quiero una igual.” Con este tipo de frases consigue terminar acorralando a sus víctimas. Como todos los manipuladores, sus acciones dan lugar a la creencia de: “si hablo irá a por mí”. De este modo, consigue “educar” a los demás para que nadie se le oponga abiertamente.

Al hacerlo desde la ironía o la broma, éste siempre puede recurrir a la escapatoria de: “Estaba bromeando, no sabía que fueses tan susceptible”. Desarmando por completo a su víctima.

El seductor

Este es, posiblemente, el tipo de manipulación más difícil de detectar. El manipulador seductor posee un encanto tal que da gusto estar con esa persona. Ese encanto variará dependiendo de lo que a la víctima le resulte agradable: elegancia, atractivo físico, dinero, carisma, etc. Ciertas personas acabarán deslumbradas por las admiración que les produce este tipo de manipulador. Consciente de ello, el seductor podrá exigir lo que se le antoje y su víctima cederá a sus mandas de buena gana. El seductor por norma general es alguien encantador. Utiliza los halagos y las buenas palabras para seducir a sus víctimas en primera instancia. A diferencia de otros tipos de manipuladores, este es capaz de hacerte sentir extasiado (como si tuviera una llave de acceso a tu felicidad). Puede hacerte sentir tan bien con lo que te dice y cómo te lo dice… o hacerte sentir miserable como todos los manipuladores. Este tipo de manipulador genera un enganche más potente que el resto por su capacidad de hacer sentir bien a su víctima. La persona enganchada terminará acudiendo al manipulador para recibir su “dosis” de felicidad. Consciente de esto, el manipulador puede modelar la conducta de la otra persona mediante la recompensa y el castigo. Si se comporta como él quiere tendrá una dosis de dopamina, si no, la hará sentir miserable. Por último decir que es muy difícil hacer que alguien en las redes del manipulador seductor caiga en la cuenta de que está siendo manipulado.

El enfermo

“¡Eso no es nada! Si supieras lo que tengo yo”. Una frase típica de alguien que en su día descubrió que la enfermedad tiene un componente de “vulnerabilidad aparente” con el que puede manipular a los demás. Y si no están enfermos siempre pueden simular los síntomas. Saben que pueden valerse de su enfermedad, (sea esta real o no) para eludir responsabilidades, evitar acudir a citas a última hora y en definitiva salirse con la suya. El juego que estos manipuladores hacen tiene que ver con hacerse las víctimas y dar pena para manejar los sentimientos de culpa de los demás. Si alguien les enfrenta con la realidad de que su enfermedad no es tan limitante o que los demás tienen que ocuparse de sus propios asuntos en vez de estar cediendo contínuamente a sus demandas, el manipulador atacará con frases al estilo: “Tú no me comprendes”. “Claro, como tú estás siempre bien” “¿Es que crees que yo quiero estar así?”. Toda una retahíla de frases pensadas para dar pena y hacer sentir culpable a aquellos que no ceden a sus deseos.

El murmurador

Sabe perfectamente cómo enfrentar a la gente unos con otros recurriendo al chisme, las mentiras y la murmuración. Me gusta comparar a este tipo con un jugador de billar. Es capaz de calcular perfectamente el efecto que sus palabras tendrán sobre los demás. En un grupo por ejemplo, puede terminar enfrentando unos con otros y crear mal ambiente si esto le beneficia en algo. Suele ir por detrás, aprovechando la desinformación de otros y atribuyéndose buenos motivos. “Ayer tu compañero habló mal de ti… te digo esto por tu bien, quiero que sepas qué tipo de persona es. “No veo justo lo que anda diciendo de ti, así que creo deberías saberlo…”. Normalmente aprovecha que a la gente no le gusta aclarar las cosas por miedo al enfrentamiento, así que creará mal rollo entre ambos sin ser descubierto. La estrategia de murmuración tiene un claro objetivo: “dividir para vencer“.

El generoso

Este tipo de manipulador utiliza la generosidad como una trampa. Empezará haciéndote favores, tal vez uno detrás de otro. La idea es que bajes las defensas y le veas como “una buena persona, generosa y desinteresada” que está para ayudarte. Pero esos “favores” no son gratis. Realmente es una forma de chantaje. Llegará el momento en que te empiece a pedir favores a los que te será muy difícil negarte. Logrará engancharte emocionalmente mediante manejar tus sentimientos de culpa y crear un sentimiento de deuda insaciable. ¿Cómo? Típico es echar en cara los favores que te hizo para crear un principio de equivalencia: “yo te hice, tú tienes que hacerme a mí este favor”. Frases típicas como el “Sabía que no podía contar contigo”, “Eres un egoísta, yo siempre te ayudé cuando lo necesitaste” “Si fueras una buena persona me harías ese favor” etc.

Si bien es de ser bien nacidos el ser agradecidos ( y corresponder con favores mutuos a aquellos que nos han ayudado es una estupenda forma de hacerlo) el manipulador sacará muchísimo más de su víctima mediante exigir favores desproporcionados en tamaño y frecuencia a lo que él ofrece. Recuerda que un manipulador siempre ejerce el poder unilateralmente, así que arriesga poco, y da mucho menos de lo que ofrece en la relación.

Ten en cuenta que el que alguien sea cabezota, tenga una sonrisa encantadora, suela criticar, o te haga un regalo no quiere decir que sea un manipulador. No es cuestión de ir juzgando a la gente. Además, al manipulador raramente lo descubrirás en los primeros encuentros. Pero ten cuidado si observas estos patrones repetidamente en una persona.

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